Sangre en nuestros teléfonos? Tecnología, teléfonos baratos pero quien paga el precio?

Sangre en nuestros teléfonos? Tecnología, teléfonos baratos pero quien paga el precio?

Coltán Comercio Sangriento. Sangre en Nuestra Tecnología

El Congo posede 60 à 80 % de las reservas mundiales de “COLTAN” y otros minerales primordiales en la fabricación de smartphones. Aquí un reportaje sobre la explotación de una materia prima sus problemas políticos y humanos.

 

COLTAN: EL MINERAL DE LA MUERTE

El mineral coltán, es el causante de un conflicto bélico que se ha cobrado la vida de
cuatro millones de personas desde 1997 y la desaparición de poblaciones de gorilas
en la república democrática del congo
La extracción de Coltán, un mineral muy escaso y que es empleado para uso de alta
tecnología; ha provocado un largo conflicto bélico interno en el país, que desde 1997
(una década) hasta nuestros días, ha causado más de cuatro millones de muertes. El
control por las minas de este mineral escaso, así como por la extracción de diamantes,
ha originado que este conflicto durara tantos años y se cobrase tantas muertes ante los
ojos cerrados de la comunidad internacional. Han existido y existen aún verdaderas
hambrunas en muchas regiones de este país que soporta una deuda externa casi insostenible. Sin embargo, es uno de los países con mayor riqueza, siendo “La cuenca del río Congo”, la segunda selva más importante de la tierra.
En las montañas del parque Nacional Kakuzi Biega, donde se extrae el Coltán, han acabado además con la vida de cientos de gorilas, perdiéndose para siempre poblaciones muy importantes para la supervivencia de este simio en peligro de extinción. Además para la declaración de Parque Nacional, se expulsó a tribus indígenas abandonándolas a su suerte sin que nada se haga por ellas. Los niños mueren de enfermedades y malnutrición cada día porque son incapaces de conseguir un hospital mejor equipado. Miles de civiles han huido al interior de la selva, donde se enfrentan al hambre y a las enfermedades.
En menos de una década se calcula que han muerto cuatro millones de personas, sobre todo de hambre y enfermedades causadas por el conflicto. Ha sido la guerra que más muertes ha generado desde la segunda guerra mundial, con mil víctimas mortales diarias. Otros miles acabaron con sus manos mutiladas, violaciones a menores y hasta la incalificable aberración de obligar a padres a cometer canibalismo con sus propios hijos una vez asesinados.
Un verdadero infierno en la que el mundo cerró los ojos por claros intereses económicos. Mercenarios extranjeros alimentaban los enfrentamientos cambiando armas por los preciados metales, mercenarios pagados por
el mundo civilizado, el mismo que utilizaba las materias primas con olor a muerte, el mismo que se horrorizó de las matanzas, el mismo que mando a los cascos azules a no hacer nada.
El Proyecto Gran Simio ha pedido tanto al gobierno de España como a la Comunidad Internacional, que se cancele la deuda externa de este país bañado en sangre y que se ayude a su población a combatir el hambre y las enfermedades, pidiendo a cambio a su
gobierno, un respeto por los derechos humanos, apoyo eficaz a la población civil y la
conservación de su valiosa riqueza natural que no sólo beneficia a las poblaciones de grandes simios (bonobos, chimpancés y gorilas) y de otros seres vivos, sino también a la humanidad.

Los bosques primarios o también llamados tropicales, han perdidoen la actualidad más del 80% de su superficie. El resto sobrevive a duras penas, amenazado por lasexplotaciones forestales ilegales. Las dos terceras partes de la biodiversidad del planeta se refugian en estos bosques generadores de vida, que ocupan sólo el 7% de la superficie terrestre.

La mitad de los bosques que una vez cubrieron la Tierra, 29 millones de kilómetros cuadrados, han desaparecido y lo que es más importante en términos de biodiversidad, cerca del 78% por ciento de los bosques primarios han
sido ya destruidos y el 22 por ciento restante están amenazados por la conversión a otros
usos como la agricultura y la ganadería, la especulación, la minería, los grandes
embalses, la extracción de madera, las carreteras y las pistas forestales, el crecimiento
demográfico y el cambio climático. Un total de 76 países han perdido ya todos sus
bosques primarios y otros once pueden perderlos en los próximos años.

El coltán

El nombre ‘coltán’ procede de la abreviatura de columbita y tantalita, minerales que
contiene este tipo de roca. De estos minerales se extrae el tantalio y el niobio, utilizados
en distintas industrias de aparatos eléctricos, centrales atómicas, misiles, fibra óptica y
otros, aunque la mayor parte de la producción se destina a la elaboración de condensadores y otras partes de los teléfonos móviles.
La escalada de precios del coltán comenzó hace relativamente poco tiempo y tuvo que
ver con el uso de tantalio para la fabricación de microchips de nueva generación que
permitían baterías de larga duración en teléfonos móviles, videojuegos y portátiles. Los
precios se dispararían aún más, unos años antes del año 2000, cuando comenzaron a
escasear las reservas de coltán en Brasil, Australia y Tailandia. Como ejemplo
ilustrativo, basta decir que, por ejemplo, la japonesa Sony tuvo que aplazar el
lanzamiento de la segunda versión de la Play Station 2 debido a este inconveniente.
Ante todo esto, las miradas se habían vuelto hacia la República Democrática del Congo, país que posee el 80% de las reservas mundiales de coltán en su subsuelo.

La guerra del Coltán.

En realidad el mayor beneficiario del coltán congoleño durante la guerra fue Ruanda. A
partir del año 2001 la ONU había enviado a la zona un ‘grupo de expertos’. Los
informes por ellos elaborados proponían para acabar con la guerra la declaración de un
embargo en la zona tanto de armas como de las importaciones y exportaciones de oro,
diamante y coltán sobre los países invasores. De la misma forma, proponían sancionar
tanto a los países como a las empresas que incumplieran con el embargo. También
aconsejaba una congelación de los activos financieros de los movimientos rebeldes
(aliados de los países invasores) y sus líderes y que se estableciera un proceso de
certificación de origen del diamante, oro y coltán.
Los innumerables informes de diversas ONG o de la propia ONU que iban saliendo a la
luz, y que acusaban a Ruanda y Uganda del expolio de las riquezas minerales del
Congo, permitieron una cierta presión internacional y el establecimiento de listas negras de empresas que operaban en la zona. Así 34 empresas (27 occidentales) fueron acusadas de importar coltán y casiterita y se consiguió que la compañía aérea belga Sabena suspendiese el transporte del mineral que realizaba desde Kigali (capital de
Ruanda) a Bruselas. Sin embargo, otras rutas alternativas siguieron funcionando, y un
considerable porcentaje del coltán congoleño siguió saliendo al mercado camuflado
como procedente de Brasil o Tailandia.

Las medidas tomadas resultaron muy poco efectivas

y en el Consejo de Seguridad no se llegó a ningún acuerdo para adoptar otras más influyentes. Más bien al contrario:
muchos países occidentales siguieron ayudando a Uganda y Ruanda tanto militarmente
como a través de cuantiosas ‘ayudas al desarrollo’. Por
ejemplo, la agencia de ayuda
británica (DFID) anunció en septiembre del año 2000 un préstamo de 95 millones de
dólares sobre un periodo de tres años para ayudar al Gobierno ruandés. Resulta
paradójico y difícil de comprender cómo era necesaria una ayuda a
países que poseían los suficientes recursos para invadir a su vecino.
En este sentido, informes publicados
por la ONU en abril de 2001 estimaban que el gasto militar de Ruanda en municiones,
abastecimiento y vuelos de su Ejército en el Congo rondaba los 6
0 millones de dólares al año, mientras otros informes también publicados por la ONU y por comisiones
independientes estimaban que en el año 2000 Ruanda había ganado 40 millones de
dólares por diamantes, 15 millones por el oro y 191 millones por el coltán,
todos extraídos en suelo congoleño. Uganda habría ganado en sus zonas bajo control 1,8
millones por diamantes, 105 millones por el oro y 6,2 millones por el coltán.
Ruanda y Uganda no sólo se beneficiaron durante el periodo de guerra de la ayuda de
los países donantes, sino que parte de sus deudas externas fue cancelada y además
fueron considerados como modelos de desarrollo económico.
Pero todos estos movimientos tanto de unos países africanos a otros, fueron consentidos
por la Comunidad Internacional que sacaba beneficio de este conflicto y quien de
verdad sufrió las consecuencias y que aún las sufre, es el pueblo, las aldeas, los nativos,.
La guerra ha acabado, pero la presión del propio Gobierno de la RDC y de las
multinacionales que operan bajo la capa protectora del Gobierno, siguen devastando las
selvas, empleando mano de obra barata y mal pagada a niños y mujeres, permitiendo
que sus ciudadanos mueran de hambre y por falta de medios sanitarios. El dinero que
recibe el gobierno de la RDC de la UNESCO por la declaración de Patrimonio de la
Humanidad de la parte que le corresponde del Parque nacional de Virunga, donde se
encuentran los últimos gorilas de montaña, en lugar de ser empleado para escuelas,
ayuda sanitaria y mejorar la vida de los pigmeos y nativos que viven junto a orillas del
Parque Nacional, es desviado para los intereses de Estado que no son ni mucho menos
la ayuda a las poblaciones necesitadas.
Es del todo incongruente, que un país tan rico en minerales y que podría ser rico y tener
una población en desarrollo, con industrias y explotaciones sostenibles de sus recursos,
se encuentre en la miseria más absoluta, excepto los dirigentes y sus seguidores claro
está. ¿Dónde ha salido tanta riqueza? ¿Quién se esta beneficiado de ello?
¿Por qué no se ha invertido en sus habitantes? Sencillamente porque no le interesa ni a las
multinacionales ni al gobierno. Es mejor mantener esta situación, seguir extrayendo
recursos naturales a bajo coste por tener mano de obra barata y después que ese material
salga del país con destino a occidente para su elaboración, sin crear trabajos fijos, ni
industrias, ni desarrollo en sus lugares de origen. A cambio, el gobierno sigue
engordándose con el beneficio de sus ciudadanos. No le interesa tener una ciudadanía culta
por temor a decir basta de tanta barbarie. Es mejor mantenerlos en la ignorancia,
perdidos, pobres, muertos de hambre para que no tengan ganas de luchar por su propia subsistencia.
Esa es la realidad y ante la duda, nadie debería de abastecerse de los minerales sacados
del vientre de la RDC, ya que salen y alimentan las entrañas del hambre y de la
corrupción.
El Centro de Estudio Internacional del Tantalio-Niobio en Bélgica (un país con vínculos
tradicionales con el Congo), ha recomendado a los compradores internacionales que
eviten el coltan de la región del Congo por motivos éticos:
“Los países centro-africanos de la República Democrática del Congo y Rwanda y sus
vecinos solían ser la fuente de tonelajes significativos. Pero la guerra civil, saqueando
los parques nacionales y exportando los minerales, diamantes y otros recursos
naturales para financiar las milicias ha obligado al Centro de Estudio Internacional
del Tantalio Niobio a hacer una llamada a sus miembros para que tengan cuidado de
obtener las materias primas de fuentes legales. El daño, o el peligro de provocar un
daño, a la población local, la vida animal salvaje o el medio ambiente es inaceptable”.

Medidas a adoptar:

Debemos emplear todos nuestros conocimientos en la técnica para que la humanidad
avance, pero lo debemos hacer con el respeto a la naturaleza, sin que esos avances
signifiquen por otro lado destrucción, desolación y muerte en la extracción de materia
prima. Es importante el respeto al medio ambiente, a las poblaciones locales
y que la recogida del Coltán, no se realice con enfrentamientos bélicos o matanzas de otras
especies como los gorilas. La Comunidad Internacional debería adquirir un Código de
Conducta para impedir el comercio de minerales, madera, etc., que como consecuencia
de la destrucción del hábitat, provenga de regiones en conflicto y donde no se respete el
fundamental derecho: la vida. No se debe de permitir que estos recursos sean extraídos
de países pobres donde el hambre, conflictos bélicos, dictaduras, explotación humana y
destrucción de recursos naturales sea la norma, ya que el dinero obtenido solo
beneficiará a los mandatarios de turno y su pueblo seguirá pasando hambre y miedo de vivir.
Se debe buscar los mecanismos suficientes para reciclar los teléfonos móviles al objeto
de ser empleados nuevamente en la fabricación de los nuevos y un sistema de
evaluación internacional que prohíba la entrada en el mercado de estas materias primas
procedentes de zonas dudosas y sancionar de manera ejemplar, a las multinacionales
que operan y se enriquecen cometiendo verdaderos crímenes contra la humanidad.
Aún estamos a tiempo de parar este eco-genocidio anunciado por Leonardo y que hace
tiempo ha comenzado a destruir las vidas de millones de personas. En tus manos
depende.

El consumidor tiene la fuerza, el poder de hundir multinacionales.

No son fuertes, los poderosos son los ciudadanos de a pié que consumen los productos y por
ello debemos de exigir que todos los artículos de venta incluidos los teléfonos móviles procedan
de manos limpias, de palomas de la paz y no de sangre, muerte y destrucción.
Nuestro corazón ha de ser sensible al sufrimiento del mundo, sensible a cuidar una
Tierra única en la que nuestros hijos y las generaciones futuras tienen derecho a vivir de
igual forma que nosotros y por ello tenemos la responsabilidad de proteger nuestro
entorno y a todos los seres vivos que en él vivimos.

 

esclavo

 

coltan2

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Mewthom